Es como si por todo un día el cielo se
hubiera permitido llorar, como si por tan solo veinticuatro horas el cielo se
hubiera permitido sentir tristeza. Como si por un instante el cielo se hubiera
vencido a un momento de debilidad, comenzando
con una lluvia delicada y suave.
El sol intento animarlo pero eso solo lo
empeoró más. Furioso, se cerró a cualquier interacción, privándose del calor,
porque solo por ese día lo único que quería sentir era frió. Y así fue,
derramando gotas pesadas, congelándonos hasta las entrañas.
Después gritó, porque ya no podía
detenerse, porque ya no quería detenerse.
En sus gotas se escuchaba angustia y se
sentía pena. Nos decía: ¿Por qué
no me haces caso? ¿Por qué ya no me miras?
Porque bien sabía que si por tan solo un
segundo nos permitiéramos mirar arriba, nos daríamos cuenta de una belleza que
va más allá de lo que podemos explicar con palabras. Y lloró y lloró porque por
fin, después de tanto tiempo, nos estábamos preguntando: ¿Qué está pasando?
Siguió llorando: derramando su corazón,
desahogándose, permitiéndose sentir, permitiendo que otros vieran con desnudez
lo que por tanto tiempo había guardado.
Poco a poco se durmió. Despertándose a un
nuevo comienzo: ahí estaba el sol, dándole calor.
Y paz,
mucha paz.
- Efímera
*
No tenía pensado publicar nada hasta que
todo estuviera listo pero hoy el día es hermoso y me dio inspiración.
"Si escuchas al viento, dime todos sus
secretos." (Aquí un pequeño reto para quien sea que este
leyendo. Responde.)
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